trasini COSMOVISIÓN DEL PUEBLO YANACONA (Documento en contínua construcción)

La cosmovisión Yanakona: siguiendo el camino andino
Por Lenin Anacona Obando.

Nuestro pueblo Yanakona tiene el cordón umbilical de la gran sociedad del Tawantinsuyu que se puede ver en muchas costumbres, formas de ser de la gente y en lo mágico – sagrado de nuestros territorios ancestrales, lugares donde nace el agua y se irradian energías y vida para todos. Desde el macizo colombiano, del departamento del Cauca vamos tejiendo pensamiento y vida por otros lugares de Colombia como Putumayo, Huila, Valle, Quindío y Bogotá, D.C.

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Recorriendo el mundo originario Yanakona

En las antiguas tierras del Abya Yala, existieron sociedades muy adelantadas tales como la Caral, Paracas, Mochicas, Tiwanaku, Nazcas y otros, quienes poseían un alto grado de tecnología y organización social. Entre los rasgos principales se encontraban la plena práctica  del Ayni (reciprocidad) y la Minka (trabajo colectivo) que se expresaban en la conformación de los Ayllus (familias), con una organización política, económica y religiosa inigualable. El equilibrio hombre – cosmos – naturaleza tenía su espacio a través de varios principios milenarios.

La vitalidad: Todos los seres animados e inanimados tienen vida y configuran una red en la que somos un eslabón de la misma y por lo tanto, no somos dueños sino servidores del mismo proceso vivificante.

La relacionalidad: Este principio muestra que las relaciones de vida son importantes, de tal forma que ese mismo caminar nos da nuestra posición en el todo, en el cosmos. Así, lo que hagamos necesariamente tendrá consecuencias en las demás comunidades (humanas, naturales y espirituales), por otra parte, en esta interdependencia, la armonía se genera por la heterogeneidad que coexiste en el tiempo y espacio.

La correspondencia: Dado la existencia de la relacionalidad, su movimiento parte de la paridad y su correspondencia manifiesta en las diferentes formas de vida: mujer – hombre, día – noche, el arriba – el abajo. Nos muestra que lo que ocurre en el cosmos también ocurre en nuestro mundo.

La complementariedad: Se tiene una cultura que nace del par, como unidad constituida por la complementariedad, el día tiene como complemento a la noche, lo femenino a lo masculino, lo frío a lo caliente.

La reciprocidad: Este principio señala que es importante dar y recibir, retribuir a todo nuestro entorno lo que el todo nos da, es una acción que nos devuelve lo que damos.

Pacha

El cosmos en idioma Kichwa es la Pacha, que es a la misma vez tiempo - espacio, partes indisolubles de la realidad. Esta realidad está conformada por cuatro mundos: “Hawa Pacha (mundo de afuera), el Hanan Pacha (mundo de arriba), el Kay Pacha (este mundo) y Ukhu Pacha (mundo de abajo)” (García, 2009, 27)

El Hawa Pacha es el espacio de las galaxias que está más allá de nuestros sentidos. El catolicismo lo ha intentado borrar de la historia para consolidar su propuesta de la “santísima trinidad”. En el Hanan Pacha habita el sol (en Kichwa Ti, no inti), la luna, las estrellas y constelaciones. Según García, los españoles en su afán de ocultar el conocimiento que se tenía sobre el movimiento de los astros, lo designaron solo como Inti. Los movimientos del sol eran: An-Ti (cuando nace), In-Ti (cuando llega al cenit), Qon-Ti (cuando se oculta) y Wa-Ti (cuando permanece oculto al otro lado del planeta), (2009, 28). Estas posiciones del sol orientaron las cuatro regiones del Tawantinsuyu.

El Kay Pacha es nuestro planeta “Tierra” (o Planeta agua mejor) habitada por los seres visibles e invisibles. Lo visible es  inseparable de lo invisible. El primero es donde se expresa el efecto; y el segundo, donde se genera la causa. Lo que se ha denominado el efecto espejo (SARIRI, 2005, 8), lo tangible, tiene su origen en el mundo no material, los problemas del individuo se diluyen al comprender la dimensión comunitaria. Se venera al sol (visible) por su energía invisible que da vida. Finalmente, el Ukhu Pacha es el vientre de la tierra, también es el lugar de los seres “pesados”.

Pacha es la materia y energía que origina los cuatro mundos los cuales coexisten. Se transforma de acuerdo a los principios activos de Kawsay (vida) y Supay (no vida, denominado el diablo por los españoles por ser el principio contradictorio). La misma paridad se usa para Hanan y Ukhu (arriba y abajo).

Pacha también es el tiempo, forma eterna e increada así como el mundo, es circular (no lineal), no es de la prisa. Tanto “tiempo” como “espacio”, esto es porque el espacio es temporal y el tiempo es espacial. Se vive en el tiempo tal  como se vive en el espacio. Así, el tiempo no es como “algo” exterior  a lo  que existe y vive.  Otra  forma de explicar  la  relación  tiempo  espacio  es  con  base  en  la espiral,  donde el antes y el después, como el arriba y el abajo se repiten una y otra vez,  en un ciclo que podríamos denominar “el retorno que camina”. (CABILDO MAYOR YANACONA, PEY, 2011, 57), (Ver figura 16)

Figura 1: Pacha como espiral tiempo - espacio

Fuente: CMY, PEY, 2010, 57

El calendario andino

El calendario andino es una ritualidad originaria siguiendo el camino del sol y la luna con lo cual se obtiene un año de 13 meses de 28 días cada uno. En total son 364 días y uno dedicado el Inty Raymi (fiesta del sol), el cual se celebra el 21 de junio del año gregoriano, tiempo para el recibimiento de sus energías. Este calendario sigue los ciclos naturales de tal forma que en el año se encuentran cuatro grandes fiestas de acuerdo a los solsticios así:

Figura 2. El calendario andino

Fuente: CMY, 2011, p. 34

El 21 de marzo, Pawkar Raymi, es el tiempo del florecimiento. El 21 de junio inicia el nuevo año andino, se celebra el Inti Raymi. El 21 de septiembre, el Killa Raymi es la fiesta de la fecundidad. El 22 de diciembre se celebra el Kapak Raymi, fiesta de la continuidad de la vida que se muestra en las semillas plantadas. En el caso Yanakona, apenas se esta realizando algunos trabajos sobre el calendario propio. la figura siguiente muestra el calendario agro ecológico Yanakona para la parte “fría”:

Figura 3. Calendario Agroecológico Yanakona.

Fuente: Lenin Anacona O.

Según la investigación comunitaria, en las partes frías como los resguardos de Caquiona, San Sebastián, Rioblanco, San Juan y Guachicono se cultiva principalmente maíz, quinua, trigo y papa. Los últimos tres productos tienen un rango de vida de seis meses los cuales generalmente se siembran en marzo y se cultivan en el mes de agosto. El maíz es de “un año” y su siembra y cosecha se realiza en el mes de septiembre (mes de la fecundidad o del Koya Raymi). Hay productos que son de todo el tiempo tales como la col, ajo, arveja, fríjol, cebolla, ulluko, repollo, zanahoria, arracacha, remolacha y cilantro. En cuanto al tiempo, se considera tiempo caliente y frió, su paso del uno al otro, es tomado como “tibio”. El caliente es por la presencia mayoritaria del sol, el frío por la lluvia y el tibio por la presencia de ambas, sol y lluvia.

Los valores andinos

Los europeos llegaron a robar, matar y a esclavizar a las poblaciones originarias para sustentar el aparato económico basado en la extracción de minerales, por eso, difundieron los supuestos valores incaicos: Ama Shuaw (No robarás), Ama Kella (no mentirás), Ama Llulla (no haraganearás), sin embargo, son producto de la doctrina cristiana y su política de difundir el miedo o temor a un ser superior como forma de sometimiento.

Desde nuestras comunidades originarias se promovían el Allin ruray (hacer bien), Allin yachay (aprender bien) y Allin munay (querer bien), enmarcados dentro de un complejo sistema interrelacionado que puede dilucidarse en la Chakana. El término castellano “bien” no es tomado desde la clásica dicotomía del bien o el mal, sino en el sentido comunitario de armonía y equilibrio. La siguiente figura muestra una de las tantas formas didácticas que puede tomar la chakana para explicar las diferentes concepciones andinas en donde están inmersos los valores originarios.

Figura 4. La chakana y sus diferentes formas

Fuente: Lenin Anacona O.

Entre otros, se observa los tres mundos andinos, los tres animales míticos que tienen gran significado espiritual, los tres valores andinos y las tres formas de trabajo originarias.

El cosmos andino

El cronista indígena Juan de Santa Cruz Pachacutic Yamqui Salcamayhua mostró un grafismo llamado “Curicancha-Intihuasi” (Pachacutic, 1613, 298), encontrado en el Templo de Curicancha en el Cuzco, el cual muestra la mirada andina de ver el cosmos.

Figura 5. Grafismo Curicancha-Intihuasi

Fuente: Pachacutic, 1613, 298

Se pueden observar los diferentes principios antes expuestos, la paridad, la relacionalidad, los cuatro mundos, la figura ovoide en cuyo interior tiene los tres mundos, la Chakana (más conocida como cruz del sur), la malla o red (que para algunos matemáticos es la representación del espacio construido a partir del cuadrado, no del punto).

Nuestros mayores en su sabiduría han sabido recoger lo que nos pueda servir, adaptar lo que nos apoye para seguir caminado el proceso político organizativo desde el pensamiento.

Los mundos Yanakonas

El mundo indígena ha sufrido fuertes procesos de intromisión por parte del otras culturas, sin embargo, nuestras formas de ver, sentir y actuar la cotidianidad han sobrevivido y constituyen un proceso de emancipación social frente al paradigma predominante centrado en un sistema económico basado en la explotación y acumulación de riqueza.

Figura 6. Mayor Yanakona

Fuente. CMY, PEY

Aunque no se exprese directamente con palabras, las formas, costumbres y acciones diarias de nuestra gente Yanakona nos muestran que existe un cúmulo cultural inmenso que tiene origen en el caminar del mundo Andino. Los mayores han conservado hasta hoy, elementos culturales que nos dejan entrever los hilos que sostienen nuestra identidad propia, a veces dilucidada en los avatares de este tiempo de la prisa.

Partimos desde la colectividad y nos relacionamos con el micro y el macrocosmos, sintiendo sus expresiones desde wawas. La Madre Tierra es el macrocosmos, es el lado femenino que nace de la Pachamama, nos cuida y nos sostiene. Transmite energías a través del agua, tierra, fuego y aire. Particularmente, los Yanakonas vivimos en medio del agua, la usamos para las actividades cotidianas así como en los diferentes rituales: las lagunas por ejemplo, son sitios de gran respeto a los cuales hay que pedir permiso para visitarlas. Son lugares para las apariciones. Si se empieza a nublar y llueve quiere decir que no le gusta la presencia humana. El páramo quiere que nos alejemos antes que las lagunas se “pongan bravas” o sino no puede dar mareos o escalofríos.

Para la limpieza se toma el agua y se hace los baños, empezando desde abajo para arriba. Contaba doña Basilia Yangana de la vereda de Mambiloma, resguardo de Rioblanco que cuando uno tenía sueños malos o feos, apenas al levantarse había que coger con la mano izquierda tres sorbos de aguas y echarse en la “cócora”, es decir, en la cabeza. Con esto se alejaba los males.

Cuando un mayor pide permiso a la planta de la ruda para que nos brinde sus “energías” y nos cure de algún mal, nos está indicando que todo es vida y todo está relacionado. La planta no es un producto para ser utilizado por el ser humano, es un ser que también tiene vida y gracias a su “generosidad” nos ayuda a equilibrarnos. Muchas costumbres, cuentos, historias de vida, nos dicen que contamos con tres comunidades: los seres humanos, la comunidad de la naturaleza, las plantas, animales, agua, tierra que nos rodea. Y finalmente, la comunidad de los seres invisibles, es decir, el jukas, el makuko, los espíritus, la duenda, otros. En mi caminar por las comunidades pude recoger algunas historias:

El JUKAS

es un ser que vive en los sitios bravos, es decir por allá en los páramos y bosque de lo frío. Busca mantener el equilibrio y la armonía. Hace correr a los a los que se adentran en el páramo sin pedirle permiso, les hace dar mal viento. (Memoria colectiva)

 

El duende

Según doña Isabel, es una “ilusión”, un espíritu que grita en las noches. Su grito es como de un niño recién nacido. En las casas de la montaña, donde se trabaja la tierra, aparece en las noches, grita y a veces golpea la puerta para quererse entrar. Le gusta llevarse los niños pequeños. No se sabe para donde.

 

La pata del Buey

En la quebrada de Venecia se encuentra una piedra donde está marcada una huella de un ser muy similar a las patas del buey. En esa piedra siempre hay unos pajaritos revoloteando y se escampan en una cuevita que allí hay.

En épocas de semana santa, a eso de la media noche salen unos puerquitos resplandecientes del color del oro, cuando sales a pasear alumbran en la noche y canta un gallo. Se dice que por ese lugar hay un entierro

 

La viuda

Cuentan que un señor había tomado en Guachicono y a eso de las 6 de la tarde, ensilló el caballo para irse a su casa, que queda por allá en el valle de las papas. En el camino medio le cogió el sueño por un momento, al despertar miró que el caballo era cabresteado por la mujer a la que durante el día la había estado cortejando. Ya entrando en razón se dio cuenta que estaba siendo llevado por otro camino, entonces del poco de aguardiente que todavía tenía le hizo un soplo en forma de cruz al caballo y éste, al instante retrocedió y se volvió. Llegó a Guachicono ya sin borrachera y contando su verdad, que la viuda se lo estaba llevando para el páramo.

 

El guando (wandu)

Una vez doña Edilma Anacona andaba a caballo por un camino, yendo para su casa a eso de las 6 de la tarde. De pronto el caballo paró las orejas y quedó quieto. Al mirar hacia la curva de arriba, apareció el guando que es una aparición de una sábana blanca que cubre a alguien y está rodeado por seis velas, tres a cada uno de los lados. Esta visión va por los caminos como volando, llevada en una chakana.

Al mirar, el guando cogió por un desecho, y en ese momento el caballo de doña Edilma rosopló, como soltando un aire contenido. Entonces se le hizo con un palo la señal de la cruz por todo el cuerpo para que al animal no le caiga ningún mal.

Al llegar a la casa, se hace un sahumerio con azúcar y hojitas de plantas caseras. Dice doña Edilma que en la noche soñó con un ser mitad mujer y mitad toro, la mujer tenía forma de la vecina y le decía que gracias al palo fue que no se acercó para llevársela. Dice doña Edilma que el guando la visitó en el sueño para advertirla.

Así mismo, se tienen recetas para controlar a los espíritus u otros usos de las plantas, doña Isabel Añasco, de 94 años, oriunda de la vereda Cimarronas en el cabildo de San Juan, municipio de Bolívar cuenta algunas:

Sahumerio para ahuyentar los malos espíritus.

Con las brasas del fogón, en un tiesto pequeño o una teja, se le echa lana de oveja, azúcar o panela, unas tusas, unas ramitas de romero o matojito de ramo santo (que es el ramo que se coge en lo alto de las montañas y se hace bendecir en época de ramos). Luego se sahúma toda la casa empezando de adelante para atrás (o no recuerdo).

Para lavar ropa

Antiguamente se utilizaban las pepas de Kujaku, cuya planta es parecido al lulo. Se deja la ropa en un platón con estas pepas al sereno, luego se enjuaga.

Sobre la sábila

Quien sembraba esta mata o se daba en abundancia se decía que no iba a sufrir de pobreza. Tener esta planta trae abundancia o también se pensaba que puede usarse para hacer pociones mágicas. Una práctica que se tenía era que los vecinos se regalaban plantas para sembrarlas en la huertica.

Las tres comunidades (humanos, naturaleza y los espíritus) están relacionadas, por lo tanto lo que hagamos afecta a toda la familia (Ayllu).Un caso típico en el territorio es el uso de la luna para la siembra dando los tiempos para preparar la tierra, sembrarla, cosecharla y hacerle tributo a través de diferentes ceremonias como los Raymis que se vienen revalorizando o cuando dejamos las mejores semillas para devolverlas a la madre tierra.

Enrique Cachiguango nos comparte sus conocimientos sobre los Raymis, los cuales se están re-apropiando en el territorio Yanacona:

Inti Raymi (Raymi = fiesta, Inty= sol):

La tierra, en su movimiento de traslación alrededor del sol, dura aproximadamente 365 días, pero el ciclo se inicia justo el 21 de junio. Es el tiempo de las cosechas del maíz, el tiempo del solsticio masculino, cuando el sol está al norte sobre el trópico de Cáncer. Es el momento sagrado del poder masculino en el mundo. Epoca para desestabilizar y restablecer el equilibrio del mundo para provocar un cambio del tiempo-espacio.

Es el momento en que el Inti Yaya (Padre sol) ilumina a los runas para que conozcamos nuestra misión en este mundo. Es una celebración de renovación y continuidad de la vida, en donde la fiesta solamente es una pequeña parte de este gran tiempo que es la raíz del saber y conocimiento de los runa-s. Hatun Puncha – Inti Raymi es la “pila cultural” de nuestras comunidades que año tras año, ciclo tras ciclo, nos renueva en nuestra relacionalidad con los runa-s, con la naturaleza, con las divinidades y con los ancestros, permitiéndonos «vivir» la sabiduría andina en medio del caos y la oscuridad de la modernidad.»

Killa Raymi:

Kuya Raymi o Killa Raymi se efectuaba en los momentos en que terminaba el tiempo masculino e iniciaba el tiempo femenino, es decir, este momento corresponde a lo que hoy llamamos como la Warmi Kuri Ñan (equinoccio femenino) del 21 de septiembre, fenómeno astronómico que en la antigüedad marcaba el inicio del tiempo femenino propicio para la siembra del grano más importante en la alimentación de nuestros pueblos: la sara mama o madre maíz.

Este saber astronómico era sacralizado en la tecnología agrícola con los rituales de producción, muy propio de los Andes. Nuestros abuelos y abuelas nos enseñan que en este tiempo se llevaban a cabo las grandes ceremonias regionales, comunitarias y familiares, momentos en que el runa se conectaba a la intimidad de la madre tierra, que era a su vez, una parte de la Pachamama. Esta conexión era de diálogo y de súplica, que a su vez era correspondida con la producción abundante de alimentos. Era la práctica de la crianza de la vida o la tecnología agrícola andina que alguna vez hizo florecer los Andes. Hoy ya hemos olvidado en gran parte esta sacralidad

Kapak Raymi:

Kapak Raymi es el tiempo en que las fuerzas femeninas de la naturaleza están en su máximo poder y la madre tierra está utilizando todas sus fuerzas porque está gestando en su vientre al maíz que en ese momento está como una planta, es el llamado “maíz rodillero”. Este momento es conocido hasta ahora como Warmi-Pascua, es decir la pascua femenina, el instante en que hay que celebrar el nacimiento y el inicio del crecimiento de las plantas que se transformarán en alimentos para el runa. Por esta razón a más de la veneración de la chakra este momento estaba dedicado a la mujer, pero en especial a los niños y niñas. En este tiempo se efectuaban las ceremonias familiares de warachikuy (celebración de dar el primer pantalón a los niños y la primera cinta para el pelo a las niñas) que indicaba que los niños y niñas iniciaban otro ciclo de vida dejando sus condiciones de wawa-s o niños e iniciaban el ciclo para ser wampra-s o jóvenes.

En este tiempo las familias que tenían niños de esta edad realizaban en sus hogares la ceremonia del warachikuy que consistía en que el padrino y la madrina o la pareja responsable nombrada por los padres de los niños, con bendiciones y consejos les vestían con su primer wara o pantalón si eran niños y con su primera cinta para el cabello si eran niñas. De esta forma estos niños recibían este acompañamiento en su crecimiento. La actividad agrícola y la ritualidad señalada se efectuaban en el tiempo de la Warmi Inti Ñan o solsticio femenino, tiempo que a la luz del calendario gregoriano actual corresponde al fenómeno del solsticio del 21 de diciembre. Debido al movimiento de nutación o la inclinación del eje terrestre, el trópico de capricornio de la tierra se alinea frente al sol produciendo el solsticio, que para el mundo andino corresponde al tiempo femenino. El tiempo en donde el sol está “al Sur” y que pronto volverá a las tierras de la mitad del tiempo. A más de la celebración familiar era el tiempo de las celebraciones comunitarias y regionales con danzas masivas.

Pawkar Raymi:

En el calendario andino, el florecimiento de la chakra y la naturaleza indica que ha llegado el momento en que termina el tiempo femenino e inicia el tiempo masculino, el tiempo en que Inti Yaya (Padre sol) ha “regresado” desde el Sur para ayudarnos a madurar los frutos de la chakra. En el calendario actual este momento corresponde al equinoccio del 21 de marzo, que en kichwa se denomina como Hari Kuri Ñan (el equinoccio masculino). La celebración de este momento especial ha sido llamada en nuestras comunidades como Pawkar Raymi, el tiempo del florecimiento de la madre naturaleza. Aquí la actividad ceremonial central de la celebración es el ritual del TUMARI, la bendición que se realiza a las otras personas para que sus vidas florezcan y la abundancia siempre esté presente en sus familias y hogares. Este rito consiste en coger las flores del campo y agua de las vertientes antes de que salga el sol y a las personas de mucho respeto pedimos su permiso y acto seguido con toda devoción ponemos un poco de estas flores en su cabeza con un poco de agua. En muchas ocasiones la persona que recibe esta bendición demuestra su gratitud con comida y aprecio.

Las ceremonias y rituales señalan que el tiempo es cíclico, no es lineal ni progresivo hacia adelante, es más bien discontinuo y cualitativo, hay movimiento que se resuelve en discusiones, reflexiones, repetición de experiencias para seguir caminando. La Pachamama por ejemplo, tiene tiempos de tranquilidad, descanso, retiro, actividad los cuales se marcan en el tiempo luni-solar. Así mismo, las tres comunidades se sobreponen en este mismo espacio - tiempo (en Kichwa es una sola palabra: Pacha).

Además las relaciones son recíprocas, doy y recibo, “lo que siembro, cosecho”, si me olvido de alguna de las tres comunidades, tendré una vida des-armónica, carente de pleno sentido dentro del concierto cósmico, lo sagrado entonces se verá como algo lejano, por fuera del ser humano. La reciprocidad (Ayni) se nota hasta hoy en la costumbre del trueque que aún se practica. Recuerdo que cuando se visitaba a algún vecino, siempre se llevaba algo en la jigra, por eso se dice que un Yanakona siempre lleva algo en la mochila para ofrecer, para truequiar.

La comunidad vive en la cotidianidad su relacionalidad, reciprocidad. Carlos Maca Palechor, del resguardo de Rioblanco, nos cuenta:

“me acuerdo que antes había un” chomboy”, un hueso que se colgaba en la cocina y que utilizaba para darle sabor a la comida. Se prestaba a los vecinos y así, rodaba por toda la comunidad. Los vecinos lo utilizaban en la preparación de sus alimentos y luego lo traían.”

En diferentes espacios pueden encontrarse muchas cosas, en los velorios, por ejemplo, se muestra la relación con las fuerzas de la naturaleza y la reciprocidad, el mayor Emigdio Chicangana del resguardo de Kakiona nos cuenta como se atiende un velorio:

“cuando se nos va alguien de la casa, hay que hacer los preparativos para la gente que viene a acompañar. Hay que preparar harto mote y chicha para invitar a quienes acompañan la novena, los rezanderos y los que llegan a conversar de todo. Debajo del ataúd hay que colocar un vaso con agua para que el familiar esté tomando mientras va recogiendo los pasos.

Es costumbre que todos los que llegan traen algún alimento para preparar, de esa forma hay abundante comida. Mientras unos rezan, otros están afuera echando cuentos o recordando vivencias.” (Emigdio, 2010)

Esta relacionalidad que también se expresa en nuestras fiestas, mingas, y demás, nos dice que tenemos un lugar en el sistema cósmico, pero este lugar no es antropocéntrico, ni sobre-natural, no es una posición privilegiada en este planeta ya que no somos dueños de la tierra, solo pertenecemos a ella, por eso es la Pachamama, nuestra madre. Implica que no existe un Dios hacedor, propietario del mundo, sino que  el mundo mismo es sagrado y contiene al hombre, no existe una religión como administración del culto sino un cuidado y crianza de la vida.

En el tratamiento de las enfermedades podemos ver algunas enseñanzas, es el caso de las enfermedades calientes que se tratan con plantas frescas, lo caliente se trata con lo frío porque es su complementario, de este modo, cada ser y cada acción corresponde un elemento complementario, el día y noche son inseparables, sin el uno no existe el otro. Existe una correspondencia entre lo visible y lo invisible, entre el nivel cósmico y el humano, así las polaridades cósmicas entre sol y luna, día y noche corresponden en el nivel humano con la polaridad sexual entre lo masculino y lo femenino (no se tendría un Dios solo hombre o solo mujer, sería masculino – femenino, dualidad).

La correspondencia se ve en el uso de la luna, su influencia es conocida en gran parte del territorio, incide en el momento de cortar el cabello, para la madera según sea el uso, para las flores, entre otras. Por su parte, la paridad se expresa entre la “tierra brava” (bosques y páramos) y la “tierra mansa” (áreas cultivadas).

Sin embargo, dado que esta relación entre lo cósmico y lo humano está débil, es necesario entonces cultivar, criar, armonizar esta relación. Aparece el simbolismo arraigado en nuestro pueblo Yanakona, por ejemplo el arco iris (kuychi) que en diferentes comunidades tiene distintas historias, todas apuntan a que es de tener mucho cuidado, no pasarlo por debajo por ejemplo cuando la mujer está en embarazo.

El taita Baudelino de kakiona en un ritual del Inti Raymi explicaba: “al mirar un charco o la laguna se ve el reflejo del Kuichi (arco iris), según el ordenamiento de los colores se sabe si es hembra o macho. Cuando se inicia con morado, continua en rojo y termina en amarillo es hembra. Si inicia en rojo es macho.” (Memoria colectiva).

Los ríos, dicen los abuelos, son sagrados porque emanan desde el centro de la tierra, es decir del corazón de la Pachamama. La Chakana, por su parte, elaborada de una ruana o tela y dos palos para llevar a los enfermos para buscar algún médico, significa un puente entre la vida y la muerte, entre el runa (nosotros) y lo sagrado, un puente de conocimiento hacia lo espiritual. De esta forma, como Yanakonas debemos convertirnos en cuidadores de estas relaciones de la vida, mirar que se afiancen y se armonicen.

El territorio entonces nos es solo lo que podemos ver con nuestra corta vista, también es lo que no se ve y los flujos de energía que transcurren a través de toda la ritualidad presente en nuestro pueblo, teniendo sus centros energéticos en nuestros sitios sagrados como Mama Koncia, la laguna Cusiyaku, Osowaico, otros. El territorio Yanakona es la integralidad en el mismo espacio – tiempo. Así mismo, se presenta en las partes visibles de nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es territorio, y a donde vamos lo llevamos, así estemos en tierras lejanas, muy seguramente encontraremos un Yanakona cultivando alguna planta en su casa o preparando las aguas curativas.

El Aro Iris (Kuichi)

El Aro iris envuelve la tierra en los momentos que da significado a ciertos hechos, por ejemplo puede mostrar que se puede seguir un camino. Su colorido contrasta con los vestidos vibrantes de nuestras abuelas a lo largo del territorio. Nuestras mayoras nos han enseñado que a pesar de llevar 520 años de invasión y de repetición católica de que se usaran colores oscuros como el negro o el gris, ellas, por lo "curtidas" siguieron usando sus anakus de colores muy vistosos. Hoy, estamos ligados a todas las culturas andinas que nos identificamos por el uso de sus colores en toda la simbología. De acuerdo conversaciones con mayores y amigos (mashikuna) de otros paises, se ha conformado una significación muy general de cada color. Les queda a cada uno de ustedes la investigación desde su contexto.

 

Figura 7. Significados Yanakonas de los colores del Aro Iris

TULLPU (Color)

ALGUNOS SIGNIFICADOS YANAKONAS

PUKA
(Rojo)

Color de la vida, la sandre, la rebeldía y el coraje de ser nosotros mismos. Es el fuego intenso, el amor infinito. Es el color del  Chinchaysuyo, una de las 4 regiones del Tawantinsuyu. Los diablos de diciembre vestidos de éste color, nos recuerdan esta relación y la fuerza para defender lo nuestro.

KISHPU
(Naranja)

Uno de los colores del fuego. Representa la madurez física, emocional, mental y espiritual. Tiempo de la cosecha de lo sembrado en la vida. Sol de venado.

KILLU (Amarillo)

Florecimiento. Relación consigo mismo. Sabiduría. Energía curativa. Color del maíz y el sol, fuentes de vida en este mundo. Al oro como ser ritual y de relación con Tata Inty.

WAYLLA/KUMIR
(Verde)

Territorio y Vida. Armonía y curación. Reconexión con el corazón. Energía revitalizante. Es el vestido de nuestra Pachamama, el alimento y la medicina para el mundo.

CHAWA ANKAS
(Azul claro)

Es el color del agua hembra, el cielo femenino de la armonía, el tiempo de la energía armónica femenina.

YANALLA ANKAS (Azul oscuro)

Es el color del agua macho, el cielo masculino que anuncia cambios y transformaciones, el tiempo del pachakutin o el cambio del mundo.

MAYMA (Morado)

Espiritualidad. Es el color del mundo macro, la dimensión de las divinidades, el color de lo sagrado presente en toda la existencia. Por la invasión católica representa al duelo.

La dualidad presente en el blanco y negro...

TULLPU (Color)
ALGUNOS SIGNIFICADOS YANAKONAS
YANA (negro)
El color negro es macho, es el color del misterio, el color donde se gesta la vida, el color que tiene su lado complementario que es el blanco. Representa la fecundidad mostrada en la “buena tierra”. También es la protección y cura, por ejemplo, al niño se le coloca azabaches negros para evitar el mal de ojo o el susto. Para hacer distintas curaciones se usan cuyes negros. Lo negro es el origen de la claridad, lo cual se puede ver y sentir en el ritual de la ayahuasca.
YURAK (blanco)
Color hembra, complementario del negro. Es el color del día, de la claridad, de la luz, de la armonía. También es el color de la muerte porque la muerte es el nacimiento a la luz de una nueva vida. Muestra un estado de cuidado en la enfermedad o de proximidad a la muerte, por ejemplo, cuando se usa la chakana, se cubre el enfermo con sábanas blancas.

Fuente. CMY. 2014

LA CHAKANA YANAKONA

Andando por las comunidades Yanakunas, nos damos cuenta que la simbología denominada “andino-amazónica” vive en todos los momentos y espacios. De entre ellos, la Chakana está impregnada en los corazones. Confundida con la cruz cristiana, producto de la invasión europea, se encuentra reluciente, desde nuestros ojos hasta para el sentido intuitivo, conocido a través del camino espiritual. Aunque seamos sólo castellanohablantes, la palabra “Chakana” ha llegado mezclada hasta hoy, así algunos no sepamos su significado, está allí, no se ha perdido y eso quiere decir mucho de nuestra resistencia como pueblo originario.

Figura 8. La Chakana andina encontrada en Perú, vista sólo desde el aire

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Fuente. Google heart 2013 y Javier Lajo.

Cuando un Yanakona está enfermo, es decir, está entre la vida y la muerte, es llevado en una chakana, un camilla sencilla hecha con dos palos largos atravesados y amarrados en donde se coloca el enfermo y se cubre con una sábana, generalmente de color blanco, o una ruana. Hasta ahora, todavía en muchas veredas, la comunidad acompaña al enfermo, yendo la familia adelante, los amigos y familiares ayudando a cargar, otros a los lados abriendo el camino o llevando agua y atrás los demás. Por la imposición religiosa, el enfermo, casi siempre se acompañaba por delante con la cruz católica. El evento nos recuerda los tiempos inkas cuando se recorría grandes territorios de los andes sin el uso de la rueda, pues las características duras del terreno no lo ameritaban. Vemos así que mirando desde arriba, se forma el símbolo chakanistico de cuatro espacios muy característico. ¿Por qué el término chakana y no otro?

Figura 10. Comunidad del resguardo de Kakiona con la Chakana

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Fuente. Encuentro de la Chakana Yanakuna. Popayán, mayo de 2013.

 

Es entonces cuando vemos que el idioma originario, el Runa Shimi (idioma del ser humano), ha quedado empapado en el territorio. Retomándolo en diferentes reuniones, caminando con jóvenes y mayores, nos hemos visto abocados a la visibilización de un símbolo que ha estado en nosotros. Así, la chakana tiene significado matemático, religioso, agrícola, político, económico, cultural y social que se representa con un centro vaciado (taypi), es decir, vaciado de individualismo para dar paso a la colectividad, a través del cual fluye la energía cósmica. Del Runa Shimi se sabe que chakana es una palabra compuesta por Chaka: puente y Hana: arriba, alto, amplio, de este modo, es un camino hacia otro conocimiento, otro nivel del cual no se sabe si es superior o inferior porque son categorías creadas por nuestro escaso pensamiento dicotómico, es decir, mirar todo en relación al bien o mal, arriba o abajo, negro o blanco. La Chakana es un camino lleno de caminos, lo que matemáticamente ha sido llamado un fractal. Dado que nuestros pueblos originarios tomaron el cosmos como guía para la vida diaria, también se identificó su representación territorial con las estrellas. Así, en las construcciones, caminos, orientaciones, ritualidades y demás tuvieron una íntima relación con la denominada constelación del sur, tan visible en nuestro territorio.

Figura 10. La constelación del sur y una de sus representaciones geométricas

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Fuente. Memoria andina

Una de las significaciones de la constelación del sur, es que la distancia entre las estrellas de arriba abajo (la línea amarilla en la figura anterior), es la perpendicular exacta del cuadrado resultante de tomar como lado a la distancia entre las estrellas horizontales (la línea negra de la figura). Por lo tanto, nuestro sistema de pensamiento parte desde este cuadrado (en contraposición al sistema convencional euclidiano que parte desde el punto para construir el sistema cartesiano), símbolo másculino, que luego encuentra su dualidad con lo femenino, el círculo, para encontrar y desarrollar el símbolo de la Chakana. Nuestro mayores usaron -y siguen haciéndolo -, la chakana en casos específicos como por ejemplo, las ritualidades para la siembra, las cuales se realizan observando las estrellas. Así mismo, las milenarias festividades (los Raymis) que son cuatro, siguen sus designios. Estas fiestas han querido ser ocultadas por la invasión religiosa cristiana que retomó este símbolo milenario y colocó muchos santos para su adoración.

Sin embargo, la chakana sigue viva en nuestros corazones y se ha visibilizado nuevamente, para el entendimiento de unos, para el desconcierto de otros. Hoy aparece en varios logos de las organizaciones, en los caminos, en los cruces de caminos, en la historia a través de las cuatro provincias que existieron, en los páramos y sus formas, en los símbolos escritos en las piedras y montañas, en el calendario luni-solar propio, en las formas de hacer las asambleas y muy seguramente, en las formas político organizativas que se irán formando. Así vamos caminando hacia el origen Yanakuna, un camino silencioso a la vista del ojo común enredado en el materialismo.

Figura 11. La chakana como símbolo Yanacona

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Fuente. Lenin Anacona. 2014

LA VARA DE JUSTICIA YANACONA

En el Kapak Raymi de 2013, realizado en el Cabildo Yanacona de Popayán, se entregó las Varas de Justicia a cada uno de las 31 autoridades de nuestros territorios.

Su construcción se hizo de manera colectiva retomando los principios milenarios y comunitarios a través de muchas mingas de pensamiento y los mandatos del Cabildo de San Juan en septiembre de 1999, del Cabildo Dimas Onel Majin en noviembre de 2013 y el Consejo de Autoridades Tradicionales del Pueblo Yanacona en octubre de 2013, donde se estipula que:

  • La Vara tiene una longitud 1 metro
  • Diámetro: 30 milímetros en la parte de arriba y 21 milímetros en la parte de abajo.
  • Con adornos de la Simbología del Pueblo Yanacona (Kuichi, Whipala, Chakana), además el uso de la simbología de cada comunidad.

En la parte superior de la Vara de Justicia Indígena Yanacona, lleva un cristal de cuarzo complementado por otros elementos de protección; cuatro anillos de diferente material distribuidos milimétricamente de arriba hacia abajo de la siguiente manera: Anillo simulado en baño de oro seguido de un anillo de plata, otro de bronce y finalmente el de cobre, materiales que son energizantes para mantener el equilibrio y armonía de la gobernabilidad del runa con la naturaleza desde la complementariedad.

 

 

 

 

 

 

Figura 12. Vara de Justicia Yanacona. Fuente. CMY. 2014

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Fuentes

  • Memoria Yanakona.
  • CMY, CABILDO MAYOR YANACONA. PROGRAMA EDUCACIÓN YANAKONA. (2011). Dar palabra al territorio. Suyuma Shimita Kuy. El currículo, espacio simbólico del territorio. Popayán, Cauca, Colombia.
  • CMY, CABILDO MAYOR YANACONA. (2014). KICHWA YANAPAKKUNA. RECUPERANDO NUESTRO IDIOMA RUNA SHIMI YANAKONA. Popayán, Cauca, Colombia.
  • Garcia, F. y Roca P. (2009). Pachakuteq. Una aproximación a la cosmovisión andina. Lima, Perú: Juan Gutemberg Editores EIRL.
  • Milla V., C. (2004). Ayni. Lima, Perú: Amaru Wayra.
  • Pachacutic Yamqui Salcamayhua, Juan de Santa Cruz. (1613). Relación de Antigüedades deste Reyno de PerúCrónicas peruanas. (1968). Lima, Perú: Fondo de Cultura Económica.
  • Lajo, Javier. Principios de la filosofía andina. Perú.

 

COSMOVISIÓN Y SIMBOLOGIA ALMA Y VIDA DEL PUEBLO YANACONA
Por: Víctor tintinago Piamba. Gobernador Juvenil. Programa de jóvenes del pueblo yanacona

En los pueblos andinos de América y en este caso el pueblo yanacona existe un mundo plasmado de conocimientos y tradiciones que nuestros abuelos nos han transmitido de generación en generación, estos conocimientos son para nosotros el saber, que no se puede medir ni llevar a los laboratorios ya que ésta se construye con el vivir y la experiencia del hombre en medio de la naturaleza.

Nuestros conocimientos no son estáticos, sino que está en constante movimiento, así como oscilan las fases del tiempo, donde el atrás y el adelante se vinculan para renovar cada instancia de la vida y de la resistencia del pueblo. Por ello durante el transcurso de la vida del pueblo yanacona existe una gran cantidad de maneras de percibir y entender todo lo existente. Dentro de este existe un espacio simbólico que se encuentra inverso en nuestra madre naturaleza, pues lo que técnicamente se denomina en los libros signos naturales sin razón ni explicación, es para nosotros el sentido de nuestra existencia.

Los pueblos indígenas tenemos al interior una serie de iconos o símbolos como: lagunas, ríos, montañas, cerros, la chimirimia, la danza, la indumentaria, el kuychi, chakahana, ceremonias y ritos ancestrales, que son de gran importancia porque nos unen y nos identifican como pueblo.

El “caminar en el tiempo” es la manera como vamos transmitiendo la enseñanza para que nuestros hermanos (wayki), para nuestros niños (Wuawuas), no pierdan la esencia ni el sentido de la existencia de lo que es el mundo, de lo que enmarca en cada espacio la aplicación y apropiación de un camino simbólico. Cuando entendemos que el atrás está adelante, nos referimos a que vamos por el camino de nuestros mayores (Qhapaq Ñan), quienes ya han vivido para enseñarnos, nos referimos al camino que han abierto aquellos lideres y sabios que ya se fueron de este mundo, que nosotros apenas estamos recorriendo y que nuestros hijos o los que vienen, deben seguir. Una manera de transmitir estos saberes es el tejido, es por eso que los yanakuna organizados estamos tejiendo La Cobija Yanacona.

En el pueblo yanacona ha existido y existe, el saber y el tejido ancestral construido por nuestros mayores, sabios que a través del tiempo lo han trasmitido a nosotros los hijos y que hoy lo tenemos en cada una de nuestras comunidades.

Nuestros mayores transmiten pensamiento a través de sus tejidos, pues uniendo cada nudo se fortalece un mundo de sabiduría hacia el camino de identidad y resistencia de nuestro pueblo.

Con el tejido propio se construye la unidad y hermandad del hombre con la naturaleza, donde se refleja el espíritu indio, con el alma llena de alegría, reflexión y amor hacia nuestra pacha mama. Siendo este un trabajo fundamental, que desde la hawanga hasta la ruana hacen parte de nuestra gran lucha por conservar y fortalecer nuestra identidad.

Dentro nuestros territorios, culturas ajenas nos han hecho perder el verdadero valor de nuestras diferentes expresiones culturales y artesanales hasta llegar hasta el punto de que algunas autoridades y compañeros nos avergoncemos de llevar o colocarnos nuestro atuendo.

Desde los jóvenes hoy queremos extender un grito de unidad y fortaleza, para que valoremos el gran esfuerzo que vienen haciendo nuestros sabios artesanos por mantener y conservar el arte, el pensamiento, y el equilibrio hacia la madre tierra.

EL NACIMIENTO

El hombre ha venido al mundo de la naturaleza, por eso los abuelos hablan de que fueron capases de amansar las lagunas, cuando se habla del nacimiento de los guaguas nuestros abuelos dicen que era costumbre amarrarlos a la madre tierra y para hacerlo la costumbre era enterrar la placenta. Entre mas profunda fuera el entierro de la placenta el guagua tenia mejor fortuna y fortalezas como también la dentadura era buena.

Se conoce tres formas de enterrar la placenta:
• En el lumbral de la puerta, para que fuera andariego
• En la huerta para que salga trabajador
• En la tulpa para que nunca salga del territorio

Este tipo de elementos que estamos olvidando, son los que construyen nuestros saberes y conocimientos; y que en otras partes del mundo los están copiando como parte de subsistencia en la tierra, por ello nosotros como pueblos indígenas debemos día tras día mantener nuestras tradiciones ancestrales para la pervivencia en el mundo.

LA VIDA

La primera escuela de los Yanaconas ha sido el fogón, puesto que a su alrededor se sientan los taitas a conversar, a intercambiar y de esta manera los guaguas aprendían sobre el mundo cultural, desde lo antiguo el principio de la educación ha sido en este circulo pues alrededor de las tulpas se contaban anécdotas, leyendas y mitos para que la obediencia de los niños fuera buena y existiera el respeto a los mayores, a través del fogón los padres enseñan a los hijos la forma de trabajar la tierra y a las hijas la elaboración del tejido.

Hoy por hoy nuestros pueblos indígenas estamos enfrentando un ritmo de vida acelerado que nos esta haciendo perder en el tiempo, por ello es tarea de los lideres, jóvenes y comunidad en general fortalecer este proceso a través de nuestros hijos ya que son el alma y la esperanza de un futuro digno de existencia.

Debemos buscar mecanismos de resistencia para enfrentar los medios tecnológicos como la radio y televisión que poco a poco están matando el dialogo entre hijos padres en nuestro pueblo yanacona, tratando cultivar toda esa riqueza cultural que aun pervive en el tiempo.

LA MUERTE

Se dice en el pueblo yanacona que la muerte es conectarse con el mas allá, antes se realizaba un ofrecimiento de productos a los muertos, se selecciona la mejor comida que le gustaba en vida a la persona y se la colocaba debajo de un árbol para que el lo degustara, particularmente se realizaba la ofrenda en horas de la noche ya que nuestros mayores argumentan que cuando en el mundo de los vivos es de día para el mundo de los espíritus es de noche, por ello la ofrenda se realizaba cada año y en horas de la noche por que dicen también que cuando en este mundo ha pasado un año ósea los trescientos sesenta y cinco días para el mundo de los espíritus han pasado solo un día y una noche y cuando acá es de noche para ellos es de día y viceversa.

El proceso de vida para nosotros los Yanacona es en espiral es decir cuando que cuando se llega al final se devuelve al punto de partida (nacimiento) para cumplir un ciclo.

Aun en nuestro pueblo se conserva un gran legado de leyendas y mitos a cerca de la muerte. Por ejemplo se dice que la muerte es un sueño y que mientras dormimos nuestro espíritu se va del cuerpo y se conecta a otro espacio con otros espíritus.

El pueblo yanacona tiene gran diversidad de simbología la cual ha permitido mantenerse e identificarse como hijos y guardianes del macizo colombiano, nuestros usos y costumbres son parte de la simbología , dentro de ellos encontramos el comportamiento del verdadero sentir de lo indígena, cada una de estas montañas guarda en lo mas recóndito de su espacio una sabiduría incomparable para nosotros pues cave resaltar que es la parte simbólica la que ha permitido que a un estemos perviviendo como pueblos en este territorio, la simbología la encontramos a nuestro alrededor y día tras día nos alimenta de sabiduría, una chirimía por ejemplo es símbolo de armonía y alegría , nuestro vestido además de que nos hace ver como yanas es símbolo de calor en nuestros paramos, la guardia indígena símbolo de autoridad y control social al interior de nuestras comunidades, todo nuestro diario vivir esta rodeado de lo simbólico y ello nos hace dignos de existir.

Hoy por hoy hace falta que nuestros lideres se apropien cada día más de lo que tenemos para ser prácticos con el discurso de la preservación de lo nuestro que es de todos, los lideres deben tener conocimiento integral para poder hablar de resistencia y defensa de nuestro territorio y para esto es necesario conocer la riqueza simbólica que tenemos en nuestro territorio.

PROCESO

Nuestros mayores desde el inicio del proceso del pueblo yanacona han venido hablando de aspecto simbólico que nos haga visibles frente a otros pueblos y hacia el mundo y a medida que fue pasando el tiempo esta idea se fue fortaleciendo de encuentro en encuentro hasta que en el año 2002 en el Resguardo de Rioblanco cada represéntate de las comunidades quedo encargado a diseñar un símbolo para identificarse y la condición que se colocaba era que este no fuera a ser cerrado, para que a medida que fuera pasando el tiempo se le pudiera anexar mas cosas, este trabajo se debería llevar al encuentro de Dimas Onel Majín en la comunidad de el moral.

Cuando se designo esta tarea se estaba pensando en un escudo y una bandera siguiendo la misma corriente de lo ya existente, pero este proceso no avanzo hasta que el programa de de educación le entrego la tarea de investigación de la simbología a los jóvenes, luego de unos acercamientos que se tuvo en unos encuentros internacionales y siguiendo las huellas de nuestra procedencia.

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Fue entonces cuando el programa de jóvenes retoma este trabajo tomando como base el pueblo yanacona haciendo una debida investigación a los diferentes mayores de las comunidades, tomando como base principal el arco iris Yanacona (yanakuyshi) y la shakahana donde encontramos de estos dos elementos una gran compenetración y manejo sobre este circulo de colores, además encontramos que nuestras abuelitas conservan sus colores en el vestido y por que hay al interior de nuestro pueblo una gran cantidad de creencias que hacen parte de los usos y costumbres de nuestro pueblo yanacona como por ejemplo nuestros mayores dicen que cuando sale un solo kuyschi es significado de armonía en el territorio, la salida de dos kuyschi es símbolo de tener cuidado con la familia, la comunidad y el territorio.

Este proceso de investigación se legitimo en el noveno encuentro de Dimas Onel Majín en el cabildo urbano de Cali y desde ese entonces el pueblo Yanacona se identifica con el yana kuyschi como circulo de vida y armonía y la shakahana como símbolo viaje de un sitio a otro el traspaso de la vida a la muerte.